Todo empezó un día lleno de color, un día en el que el planeta estaba contento, un dia en el que las sonrisas eran más de una…
Jajaja (: os lo habéis creído…
No, ahora en serio…
“La voz de mi creadora retumbó esa mañana en mi cabeza, alterando tan bruscamente mis sueños maravillosos. Me sentí como si me acabaran de tirar de un sexto piso, aunque… claro está, yo, si he podido escribir esto es porque no se cómo es que te tiren desde un sexto piso…
Era el primer día de aprendizaje, como suele decir mi madre, en el curso nuevo, si, para mi disgusto se habían acabado las vacaciones.
-¡Si luego otra vez hay vacaciones, enseguida estarás otra vez tirada en el sofá, solo son un par de meses! –Decía mi madre para que me esforzara.
-Pero mami, esos par de mesecitos son 90 días, para ser casi exactos vamos, casi 100. Así que si eso son lo que tú llamas mesecitos, no me imagino el término largo…
Bueno, baje las escaleras… ¡A no espera, en esa casa no había escaleras! Entonces, mejor dicho me dirigí a la cocina, lo más normal es haber ido y con un: ¡Buenos días!, informar a mi madre de mi presencia, pero todavía estaba enfadada por la manera en la que me había despertado. Asi que simplemente me senté y espere a que viniera ella a servirme el desayuno acompañado de un buen baso de besos mañaneros.
Desde la cocina se podían oír los ronquidos de mi padre al otro extremo de la casa. Sí, señor, le llamábamos igual que a mi mascota, ¡Osito! Porque es peludo, gruñón y porque come tanto, creo que incluso más.
Por el contrario al otro miembro de la casa, que había mas y con perdón todavía no os presentado: es mi hermanita, a la que le encaaantan las berenjenas. En ese momento la pitufa estaba tomando su ración extra de potito, ración que digirió en menos tiempo del que se tarda en decir tres tristes tigres tragaban tri… Lo veis, ya se lo ha comido.
Me puse a hablar con mi madre una vez hube recogido el desayuno de lo que me iba a poner. En realidad la ropa la elegía ella, así que no había mucho de que hablar. Yo mientras daba de comer al pollo: ¡Mi pequeño osito! Mi pollito, era un gallo que aun estaba en sus años mozos. Se lo que pensáis, definitivamente tenía unos gustos muy raros. Una vez hube agarrado mi bola de burbujas -que me compre en las islas Canarias ese mismo verano- me fui con mi osito grande hacia el coche. Como siempre seguida de los otros tres ocupantes de nuestro humilde piso piloto. (:
Estaba un poco nerviosa, no sabía si era por eso por lo que me temblaban las piernas o porque se me había olvidado expulsar las heces antes de salir… Con un respiro muy fuerte, digamos tan fuerte que casi me asfixio, conseguí calmarme y me puse a hablar con el treintañero que tanta atención ponía en la carretera.
-¿Falta mucho?
Me miro de reojo y luego cambio las marchas y pisando el peldaño que parecía ser el freno detuvo el coche. No me contesto con esa gracia suya que desde tantos años llevo soportando.
Miré por el cristal del coche y solo vi casas blancas y de ladrillo, muy parecidas, más comunes que la palabra ¡Hola! Luego me di cuenta de que el colegio estaba por el otro lado, así que abrí con cuidado la puerta -como si temiera molestar a la acera- y con mis femeninas (y pequeñas) sandalias di un salto bajando del coche. Me gire y ante mí vi el colegio con el que a partir de ese día compartiría tantas experiencias: ¡Esta será mi cárcel! ”.
Jajaja (: os lo habéis creído…
No, ahora en serio…
“La voz de mi creadora retumbó esa mañana en mi cabeza, alterando tan bruscamente mis sueños maravillosos. Me sentí como si me acabaran de tirar de un sexto piso, aunque… claro está, yo, si he podido escribir esto es porque no se cómo es que te tiren desde un sexto piso…
Era el primer día de aprendizaje, como suele decir mi madre, en el curso nuevo, si, para mi disgusto se habían acabado las vacaciones.
-¡Si luego otra vez hay vacaciones, enseguida estarás otra vez tirada en el sofá, solo son un par de meses! –Decía mi madre para que me esforzara.
-Pero mami, esos par de mesecitos son 90 días, para ser casi exactos vamos, casi 100. Así que si eso son lo que tú llamas mesecitos, no me imagino el término largo…
Bueno, baje las escaleras… ¡A no espera, en esa casa no había escaleras! Entonces, mejor dicho me dirigí a la cocina, lo más normal es haber ido y con un: ¡Buenos días!, informar a mi madre de mi presencia, pero todavía estaba enfadada por la manera en la que me había despertado. Asi que simplemente me senté y espere a que viniera ella a servirme el desayuno acompañado de un buen baso de besos mañaneros.
Desde la cocina se podían oír los ronquidos de mi padre al otro extremo de la casa. Sí, señor, le llamábamos igual que a mi mascota, ¡Osito! Porque es peludo, gruñón y porque come tanto, creo que incluso más.
Por el contrario al otro miembro de la casa, que había mas y con perdón todavía no os presentado: es mi hermanita, a la que le encaaantan las berenjenas. En ese momento la pitufa estaba tomando su ración extra de potito, ración que digirió en menos tiempo del que se tarda en decir tres tristes tigres tragaban tri… Lo veis, ya se lo ha comido.
Me puse a hablar con mi madre una vez hube recogido el desayuno de lo que me iba a poner. En realidad la ropa la elegía ella, así que no había mucho de que hablar. Yo mientras daba de comer al pollo: ¡Mi pequeño osito! Mi pollito, era un gallo que aun estaba en sus años mozos. Se lo que pensáis, definitivamente tenía unos gustos muy raros. Una vez hube agarrado mi bola de burbujas -que me compre en las islas Canarias ese mismo verano- me fui con mi osito grande hacia el coche. Como siempre seguida de los otros tres ocupantes de nuestro humilde piso piloto. (:
Estaba un poco nerviosa, no sabía si era por eso por lo que me temblaban las piernas o porque se me había olvidado expulsar las heces antes de salir… Con un respiro muy fuerte, digamos tan fuerte que casi me asfixio, conseguí calmarme y me puse a hablar con el treintañero que tanta atención ponía en la carretera.
-¿Falta mucho?
Me miro de reojo y luego cambio las marchas y pisando el peldaño que parecía ser el freno detuvo el coche. No me contesto con esa gracia suya que desde tantos años llevo soportando.
Miré por el cristal del coche y solo vi casas blancas y de ladrillo, muy parecidas, más comunes que la palabra ¡Hola! Luego me di cuenta de que el colegio estaba por el otro lado, así que abrí con cuidado la puerta -como si temiera molestar a la acera- y con mis femeninas (y pequeñas) sandalias di un salto bajando del coche. Me gire y ante mí vi el colegio con el que a partir de ese día compartiría tantas experiencias: ¡Esta será mi cárcel! ”.
Lo de cárcel lo dije porque teniendo en cuenta mi estatura por aquel entonces y agregándole a eso la tremendo longitud de la verja eso se parecía más a Jirona que a una escuela. O a un horfanato,... hay muchas posibilidades "comparatibles", pero lo que importa es el interior y el interior y el efecto que hizo por el interior y el efecto que hizo por primera vez el timbre de las nueve con mi cabeza, al lado de eso el despertar de por la mañana había sido maravilloso...:((.
1ºB, esa fue mi clase, mi primera clase de primaria clase de PRIMARIA: ese día todo era nuevo... mas cuando ya se repite día tras día la misma escena te hartas. Pero por ahora estamos con la primera vez que vi el colegio, la primera vez que se me saltaron los ojos mirando la verja, la primera vez que deseé cargarme la campana y la primera vez que le vi....
Cuando entre en el aula me di de frente contra una figura deslumbrante, que por culpa de los ventanales abiertos no pude ver el rostro pero era especial, tenía un holor a frambuesa que con mis fosas nasales aún en desarrollo jamás había esperimentado. Ande a cámara lenta hacia el contraluz ("¡Igual que en las pelis!") y pude observar sus zapatillas rosas, esa camiseta de una preciosa flor blanca, ese collar de de lacasitos( que por cierto no era comestible¡ Ya os podéis imaginar como ló descubrí!) y ese precioso... ¡pelo rubio¿Qué le llegaba hasta la espina dorsal?!.
¡Es una chica!, que corte me dió, esa iba a ser una de mis mejores amigas en el mundo entero, pero en aquel momento en el que éramos anónimas mutuamente, yo la odiaba por no ser un chico ¡esto me pasa por creerme la rpota de una película romántica!... raro verdad :D.
Me dirigí tres pasos a su derecha de manera interrogante esperando sacar a flote la mejor posición para colocar mis posaderas hasta que me mandarán un destino y fue durante esos dos segundos que se tarda en girar... en esos dos segundos en los que le vi por primera vez:
" Sus ojos castaños escasamente visibles por ese cabello rubio, un chico tñimidamente colocado en la parte oscura de la clase que me recordó a una película de ninjas en la que el maestro meditaba mientras que la sangre de sus enemigos corría por su fachada a manos de sus aprendices... y supe que el sería una de las personas que más ataques cardiacos me provocaría en un futuro. Le definí como el rubio, mí rubio, era rubio (¿os lo había dicho?).
xD
Cuando entre en el aula me di de frente contra una figura deslumbrante, que por culpa de los ventanales abiertos no pude ver el rostro pero era especial, tenía un holor a frambuesa que con mis fosas nasales aún en desarrollo jamás había esperimentado. Ande a cámara lenta hacia el contraluz ("¡Igual que en las pelis!") y pude observar sus zapatillas rosas, esa camiseta de una preciosa flor blanca, ese collar de de lacasitos( que por cierto no era comestible¡ Ya os podéis imaginar como ló descubrí!) y ese precioso... ¡pelo rubio¿Qué le llegaba hasta la espina dorsal?!.
¡Es una chica!, que corte me dió, esa iba a ser una de mis mejores amigas en el mundo entero, pero en aquel momento en el que éramos anónimas mutuamente, yo la odiaba por no ser un chico ¡esto me pasa por creerme la rpota de una película romántica!... raro verdad :D.
Me dirigí tres pasos a su derecha de manera interrogante esperando sacar a flote la mejor posición para colocar mis posaderas hasta que me mandarán un destino y fue durante esos dos segundos que se tarda en girar... en esos dos segundos en los que le vi por primera vez:
" Sus ojos castaños escasamente visibles por ese cabello rubio, un chico tñimidamente colocado en la parte oscura de la clase que me recordó a una película de ninjas en la que el maestro meditaba mientras que la sangre de sus enemigos corría por su fachada a manos de sus aprendices... y supe que el sería una de las personas que más ataques cardiacos me provocaría en un futuro. Le definí como el rubio, mí rubio, era rubio (¿os lo había dicho?).
xD